viernes, 19 de diciembre de 2008

El futurode la intervención educativa: Intervención en la realidad

EL FUTURO DE LA INTERVENCION EDUCATIVA “LA INTERVENCION EN LA REALIDAD”   

 Por LENNIN CERVANTES SANTAMARIA

ruso_0526@hotmail.com

UPN 153, Ecatepec

INTRODUCCION

Una de de las principales problemáticas del ejercicio de los interventores de la educación inicial en México, ha sido la inexistencia de programas o apoyos de trabajo a nivel licenciatura o posgrado que impulsen a estos profesionales para este campo educativo. Se dice que solamente los estados de Jalisco y Coahuila recientemente están ofreciendo bolsas de trabajo para la inserción al campo laboral. 

EL FUTURO DE LA INTERVENCION EDUCATIVA

 

 

LA INTERVENCION EN LA REALIDAD

 

La importancia que tiene el análisis de la realidad en los procesos de intervención educativa y social ha llevado al desarrollo de reflexiones teóricas, procedimientos metodológicos y técnicas de investigación que intentan aportar sistematicidad y recursos a una labor tan compleja como apasionante.
La tarea de los educadores, trabajadores sociales, sociólogos y agentes sociales en general, necesita permanentemente  de las aportaciones que una investigación continua proporciona a sus intervenciones. El análisis de la realidad ejerce funciones en la planificación de la acción social, permite definir objetivos y priorizar actuaciones, pero también en el proceso de implementación como control ejecutivo y mecanismo de la retroalimentación informativa. El análisis de la realidad es una tarea difícil que exige conocimientos teóricos y técnicos, pero también exige creatividad intelectual e imaginación sociológica en quienes la realizan.

Para abordar un proyecto socioeducativo de intervención en la realidad, de manera que esta sea un referente básico, se hace necesario acercarse a un diagnostico fiable de esta antes de iniciar su elaboración. En el proceso de elaboración de un diagnostico se considera una fase de recogida de información (de información y de descripción). En el centro del diagnostico de la situación actual de la intervención en la realidad, se sitúa el análisis de las necesidades, a las cuales se les considera como el motor de la acción social. Las intenciones educativas son componentes fundamentales de todo proyecto socioeducativo y a la ves uno de los referentes básicos para cualquier decisión metodológica, organizativa o evaluativa.

La realidad se entiende como una forma de sistemas en relación continua entre ellos. El concepto o los referentes acerca de la intervención escolar o educativa son de reciente elaboración, y su campo y avance de construcción continúan en proceso de estructurarse, por lo cual aún hay muchas cosas por decir.

La intervención de las prácticas escolares todavía no tiene un referente o un significado preciso, aunque se le podría considerar preliminarmente como un proceso amplio y complejo surgido desde los docentes y su trabajo y en el cual, teniendo como constante la reflexión de la práctica (acciones, relaciones y significaciones), se busca detectar problemáticas integradas a la misma, explicarlas causalmente y buscarles alternativas de cambio o transformación bajo una perspectiva innovadora. Otra noción al respecto, siguiendo a Ángel Pérez Gómez, podría ser la siguiente.

El cambio y la innovación pedagógica nacen bajo el signo de la esperanza. Quizá por ello, de entre los numerosos debates actuales en el ámbito educativo, resalta el tema de la intervención. Dado que es una categoría que está construyéndose, no existe un consenso ni una definición única respecto a su naturaleza conceptual. Sin embargo, los diferentes puntos de vista de quienes la adoptan coinciden en proponerla como una posibilidad del maestro de mejorar, concientizar y transformar la realidad de las prácticas escolares.

En ocasiones, la intervención educativa ha sido entendida como un instrumento mágico para modificar, cambiar o hacer conscientes los referentes teóricos de la práctica en los espacios escolares. La experiencia, en cambio, nos dice otra cosa. Quien pretenda hacer intervención debe partir de su propia experiencia y comprender que el cambio de los sujetos es una condición necesaria para aspirar a cambiar el entorno.

 

La primera infancia es una etapa del desarrollo que abarca desde el nacimiento hasta los seis años, es considerada en general como lo mas significativo del individuo, debido a que en estas se estructuran las bases fundamentales de las particularidades físicas y psicológicas de la personalidad, así como de la conducta social que en las sucesivas etapas del desarrollo se consolidaran y perfeccionaran, esto se debe a múltiples factores, uno de ellos es el hecho de que en esta edad la estructura fisiológica y psicológica están en un proceso de formación y maduración, en esta etapa se inician los aprendizajes básicos como caminar, hablar, relacionarse con otros, sentirse bien consigo mismo donde se construye su autoconfianza, y esta se hace particularmente sensible a la estimulación que se realiza sobre dichas estructuras. Este es quizás el momento de la vida del ser humano, en el cual la estimulación es capaz de ejercer la acción más determinante sobre el desarrollo, por que actúan sobre aspectos que están en franca face de maduración.

 

Un aspecto en el que de verdad se debe poner atención en cuanto a la realidad de la intervención, es en que las condiciones materiales de vida de las familias mas desventajazas generan en los niños un conjunto de predisposiciones culturales que actúan como obstáculos al aprendizaje escolar. Por lo tanto a los lugares donde concurren estos niños se deben adecuar contenidos y procedimientos pedagógicos a esta situación que debe desaparecer. Esto antes mencionado se traduce a la práctica en un déficit importante en la calidad de la atención, en tanto que la valoración de la diversidad cultural termina negando la existencia de un conjunto básico de lenguajes cuya racionalidad universal se constituye en una condición para la aprobación de los frutos más complejos de la civilización moderna. A la vez, el reconocimiento del discurso de la diversidad entra en contradicción con toda la tradición cerradamente uniformadora que estructura la formación y practica de los maestros contemporáneos. 

 

Los centros que atienden a la población infantil vulnerable deben ser polivalentes en sus actividades y objetivos. Estos son: asistir a las necesidades básicas, educar, integrar a las madres y padres a la atención de los niños, promover emprendimientos productivos especialmente para mujeres, trabajar las problemáticas de violencia y maltrato, construirse en fuentes de trabajo para los y las desocupados, activar la participación comunitaria, articularse con servicios de salud, abrir espacios de capacitación, etc.

 

Durante mucho tiempo se concibió la estimulación del desarrollo infantil, fundamentalmente a partir de los cuatro años y en algunos países solo a partir de esa edad es que organizan los sistemas de influencias educativas dirigidos a alcanzar determinados logros  en lo niños y niñas. Sin embargo los avances en el campo biológico, psicológico y neurológico, han demostrado que los primero años de la vida son fundamentales para el desarrollo humano y que empezar a los cuatro años es muy tarde. Esto fue un proceso lento de múltiples resultados científicos, que fueron a arrojando luz sobre las enormes potencialidades en estos primeros años y sobre la necesidad de estimular el desarrollo desde los momentos iniciales de la vida, cuando aun las estructuras fisiológicas y psíquicas están menos conformadas y a mediados de la etapa posterior.

 

La necesidad de dar una estimulación propicia en el momento oportuno el camino a promover esta estimulación desde los momentos más tempranos de la vida, es así como surge el concepto de estimulación temprana del desarrollo. Se puede decir que el énfasis esta sobre cargado en los primeros tres años, una atención educativa de calidad debe de realizarse en los primeros seis años de vida, puesto que estos tienen consecuencias importantes y de un muy buen beneficio en el desarrollo humano.

 

Algunos teóricos que estudian el desarrollo infantil han demostrado la importancia de la estimulación en estas edades, esta estimulación no debe poseer solo en carácter cognitivo sino educativo y formativo, entre otros. La atención durante la primera infancia, en particular de niños y niñas provenientes de familias en situación de marginalidad, pobreza o falta de recursos, tiene un enorme potencial para compensar la carecías de lo propios hogares y contribuir sustantivamente a romper este circulo vicioso de la pobreza, para romper dicho circulo, es esencial no solo asegurar que sobrevivan sino mejorar las oportunidades mediante programas para que puedan desarrollarse de manera sana e integral. Esto se puede lograr trabajando en conjunto e implementando programas que mejores los ambientes familiares y comunitarios, así como brindarles acceso a servicios de atención directa y de buena calidad.

 

Además de la importancia de la educación en el logro del desarrollo infantil, esta tiene repercusión en el orden político y económico, la calidad de la educación ha dejado de ser solamente un problema pedagógico para constituirse en un problema económico y social si tenemos en cuanta la información necesaria para una buena formación con los mas altos niveles posibles de la futura generación de profesionales que tendrán en sus manos el desarrollo del país y no hay duda del papel que tiene la educación inicial en la intervención sobre la realidad y sobre la formación de dichos profesionales. Los logros alcanzados en estas edades contribuyen a la sustancial disminución de  la repitencia y deserción escolar con sus serias implicaciones en la inmersión económica  educacional, en el desarrollo personal de los niños y en la vida familiar.

 

La educación en las etapas tempranas tiene un valor preventivo ya que permite detectar posibles desviaciones del desarrollo infantil e influencia negativas en la vida familiar, facilitando así su consecuente atención tanto educativa como social en la realidad. Es necesario considerar también que la atención que el Estado brinda a la formación de las nuevas generaciones desde su nacimiento, tiene un impacto en la vida familiar, el contexto comunitario y en la valoración social, nacional e internacional.

 

En esta realidad globalizada lo que resta al interventor educativo es interpretar los procesos que se viven día a día, reconfigurándolos adecuadamente para poder emitir juicios de valor objetivos. La principal competencia que se debe construir dentro de las aulas es perder el temor a la innovación, al recelo a las nuevas tendencias respecto a cómo lidiar con problemas específicos. Se propone simplemente la interiorización en los estudiantes de la naturaleza de los procesos económicos, políticos y sociales actuales y su impacto en los espacios locales.

 

Las mismas condiciones generadas por el rezago educativo ocasionan que la percepción de la realidad de las personas en esta condición sea diferente, porque su adecuación a los nuevos sistemas sociales, políticos, económicos y culturales ha sido también diferente. Por ello, el interventor educativo debe tener en cuenta esa realidad interpretativa divergente en su actuar profesional, manteniendo siempre en consideración las necesidades específicas de la población que está atendiendo, sin perder de perspectiva que su actuar diario se inserta en una dinámica social en constante cambio, en constante transformación, lo que le exigirá a su vez también encontrarse en constante cambio y transformación. Esto contribuirá a mantener la objetividad respecto a las posiciones humanas frente a los sistemas hegemónicos, a fin de hacer frente a las contradicciones que éstos últimos siempre generan, tratando de minimizar sus efectos inherentes con la meta de hacer más llevadera la coexistencia humana.

 

El estudiante en intervención educativa adquiere a lo largo de su preparación académica una serie de competencias que le habilitarán para la implementación de cursos de acción específicos para la solución de problemas también concretos, a partir del planteamiento de objetivos que, si bien pudieran ser bastante claros, su alcance podrá parecer caer muchas veces en el ámbito de lo intangible, de lo imaginario, de lo que tal vez en ese momento se perciba como no viable o incluso inexistente. Esa es la principal competencia que se debe construir dentro de las aulas: perder el temor a la innovación, perder el recelo a las nuevas tendencias respecto a cómo lidiar con problemas específicos a partir de soluciones prácticas y particulares, que consideren las características también específicas de los espacios en los cuales se ha de intervenir a partir de la objetividad ética científica propositiva y la rigurosidad de la aplicación metodológica.

 

 

Las nuevas generaciones nacen y están creciendo dentro de la dinámica de un mundo globalizado, su formación académica y por lo tanto su percepción de la realidad es procedente a los nuevos modelos de existencia humana; está inscrito en su “código genético social”. Las personas jóvenes y adultas en rezago educativo, población objetivo de los egresados en esta línea de salida, poseen otro tipo de esquemas mentales. Las mismas condiciones generadas por el rezago educativo ocasionan que su percepción de la realidad sea diferente, porque su adecuación a los nuevos sistemas sociales, políticos, económicos y culturales ha sido también diferente y aún progresiva en los grupos generacionales más previos. Por ello, el interventor educativo debe tener en cuenta esa realidad interpretativa divergente en su actuar profesional, debe mantener siempre en consideración las necesidades específicas de la población que está atendiendo, sin perder de perspectiva que su actuar diario se inserta en una dinámica social en constante cambio, en constante transformación, lo que le exigirá a su vez también encontrarse en constante cambio y transformación, en movimiento para no perder el sentido crítico propositivo objetivo.

 

La intervención educativa es la innovación, creación y elaboración de proyectos educativos, planes, programas y alternativas de solución posibles a problemáticas educativas para su transformación y mejora, interviene de acuerdo al contexto y a la realidad, en el ámbito socioeducativo y psicopedagógico, en al educación no formal, formal e informal, apoyando a los sectores e instituciones de la población, detectando necesidades educativas y necesidades especificas.

El interventor educativo es un profesional de la educación multidisciplinario que identifica problemáticas sociales o educativas, es un mediador y establece canales de comunicación, dando posibles soluciones y alternativas para un desarrollo educativo y social, crea, elabora y desempeña proyectos educativos y programas preventivos o correctivos. Se caracteriza por elaborar el diagnostico del contexto.

La función del interventor es identificar, observar, prevenir y resolver problemáticas y necesidades educativas por medio del estudio de diagnostico de la realidad, dando posibles alternativas pedagógicas, estrategias y propuestas de solución a dichas situaciones para la mejora continua. Elaborar y evaluar proyectos, planes y programas por un trabajo en conjunto, apoyando a las instituciones siendo multidisciplinario.

El saber observar conducirá al reconocimiento de problemáticas en el espacio social y al planteamiento de necesidades de intervención. El interventor debe reconocer esas necesidades en donde puede realizar investigaciones y tomar acciones que conduzcan a la transformación de prácticas educativas siempre y cuando haya elaborado un estudio sobre la realidad actual del lugar en el que va a trabajar. Es indispensable que el interventor desarrolle la habilidad de la observación. Para ello debe revisar conceptos y métodos de la sociología. Las técnicas etnográficas de observación participante y no participante son también de gran utilidad. Al ejercitar la observación, el estudiante irá formándose en la forma de identificar problemas sociales, además poder identificar y comprender la lógica que guía los fenómenos sociales. Puede inducirse que el descubrimiento de problemáticas y expectativas de intervención despertará y centrará su interés por la investigación educativa social. Generar procesos de intervención educativa implica plantear que la investigación social vaya dirigida hacia la acción y la transformación. La intervención implica detonar el cambio, comprender lo social, colaborar en los procesos y generar desde adentro acciones de cambio. No basta con elaborar una propuesta, es necesario ejecutarla y evaluar sus alcances.

CONCLUSION

Es interesante conocer la realidad en la que vive un interventor educativo, pero esto se establece desde arriba, es decir, la Licenciatura en Intervención educativa con sus dos líneas “educación inicial” y “educación para jóvenes y adultos” poco a poco desaparece, a la educación inicial le hace falta mucha difusión y a los interventores educativos les hace falta interés, pero este se genera con a poyo de los altos mandos, que son lo que pueden establecer una bolsa de trabajo para todos aquellos egresados de un licenciatura como esta o similar a esta y que se ven en la necesidad de desempañarse en otras cosas por que en lo que estudiaron pues la verdad no hay por donde.

BIBLIOGRAFÍA

SEP. Programa de educación inicial, México, SEP, 1992_ La educación

inicial en México, SEP., 1982

-BALLUS, Bassedas Eulália, et. all, intervención educativa y diagnóstico psicopedagógico, edit. Paidós, España 1989.

-PARCERISA, Artur, Didáctica en la educación social, enseñar y aprender fuera de la escuela, edit. GRAÓ segunda edición Barcelona 2000

http://es.wikipedia.org/wiki/Etnograf%C

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