viernes, 19 de diciembre de 2008

¿CAMBIAN LOS TIEMPOS? Y ¿CAMBIAN LAS RESPONSABILIDADES PROFESIONALES? Y… LOS NIÑOS QUE…..

Por: GARCIA CARDENAS ANA S.

UPN 153, Ecatepec

ra_pun_sel15@hotmail.com


 INTRODUCCION

Se puede afirmar que la Educación Infantil ha preocupado a un gran numero de personas, de modo más general, es en el siglo XVIII cuando comienzan a dar los primeros pasos hacia la consideración de la educación de los más pequeños, fruto de un lento cambio de mentalidad.

Entre quienes influyeron más en este proceso destaca la figura de COMENIO, quien ya habla de “escuela materna”, que sin considerarla aún como una institución fuera de la familia, apunta interesantes sugerencias sobre la intervención educativa en el hogar.

Los principios educativos de diferentes autores tuvieron una importante repercusión en épocas posteriores, influyendo en la configuración de la Escuela Nueva y determinando otra forma de hacer educación. Algunas de sus ideas pedagógicas han llegado a nuestros días con una gran importancia y una nitidez difíciles de superar, pero tal vez lo más importante de sus aportaciones es que contribuyeron a dotar a la infancia de una significación biológica, social y educativa.

Al hablar de educación muchas de las personas entendemos que es un lugar donde pueden dejar a su hijos, sin importarles el impacto que tiene la educación en sus hijos, ya que es de gran ayuda para ellos el que tengan un optimo desarrollo en un futuro y asi se puedan convertir en unos hombres o mujeres de bien.

Este es un tema del cual se sigue hablando mucho, no deja de presentar viejas y nuevas incertidumbres. Por este motivo su propósito es, entre otros, tratar de transitar por un camino que aún en la actualidad se siguen “ocultando” algunos aspectos de la educación y asi darle respuesta a la preguntas que van surgiendo con el pasar de los dias.

 
En cuanto a la
Orientación educativa e intervención psicopedagógica, los tiempos van cambiando de igual manera que las responsabilidades profesionales


Parto de una idea principal y de gran importancia: la educacion debe entenderse como una actividad educativa y no como una tarea ajena a ella. A partir de esta aclaración, analice el momento histórico del hecho orientador y concluí con que éste se transforma en función del contexto socioeconómico, histórico, político y cultural en el que se desarrolla, es decir que el gobierno influye de manera muy importante en lo que es la educación en Mexico.

Si bien sabemos la educación esta influida por diversos aspectos y que depende de la política (gobierno) y de la economía que este aporta a la educación.

La educación en algunos lugares carece de calidad, ya que la inversión que se le ha hecho a esta es de muy bajo presupuesto o el dinero que aporta a la educación esta utilizado de una forma en la que no ayuda al desarrollo de la escuela. En muchos de los lugares carecen de espacios en donde se pueda impartir la educación o carecen de instrumentos tanto materiales como tecnológicos, los cuales son de gran ayuda en la educación.

Las tecnologías que sirven como instrumento de formación ofrecen un conjunto de perspectivas de desarrollo que vienen señaladas, tanto por los avances de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información, como por las transformaciones que en el campo de la enseñanza se vayan dando por efecto de integración y/o adaptación de dichas tecnologías en el marco educativo.

La tecnología es de gran importancia aunque no es vital para poder dar una mejor enseñanza para todos los niños, como ya habia mencionado antes, muchas comunidades carecen de recursos tecnológicos por lo que su educación es un tanto limitada, cabe mencionar que no por eso su educación va a ser deficiente, ya que no se requiere de cierta tecnología para poder aprender mejor algún aspecto educativo, “los recursos económicos que brinda el gobierno son de gran ayuda para todos los niños ya que se obtiene un mayor nivel de enseñanza-aprendizaje”.

Proteger la idea de humanizar las escuelas ya que promueve que el proceso de enseñanza-aprendizaje se desarrolle en un clima de libertad. La intervención de los profesores puede llegar a transformar las situaciones y a promover el cambio de la educacion

En los nuevos tiempos, los profesores tienen el compromiso de implicarse en los procesos de innovación y cambio que tienen lugar en los centros educativos; responsabilidad que puede verse facilitada y enriquecida a la luz de un modelo de trabajo colaborativo.

Se tiene la idea de que los profesores solo tiene la funcion de educar a su hijo y de que ellos estan para decirles a sus hijos como hacer las cosas, siendo que esto es un gran error, por que los profesores solo tienen la obligación de ayudar a su hijos en el desarrollo optimo de sus habilidades y de enseñarles cosas nuevas, es asi como se llega a lo que es la escuela tradicional en donde se les dice a los alumnos como, cuando y donde se deben realizar las tareas, decirles específicamente como hacerlas; muchos programas educativos y propuestas estan realizados para cambiar este tipo de escuela.

 

Hoy por hoy la calidad de la educación está en todas partes, claro que existen diferentes tipos de calidad, como lo es la calidad de vida, relaciones de calidad, calidad en el trabajo, empresas de calidad, productos de calidad, procesos de calidad, individuos de calidad.

 

La calidad educativa, se trata de la integración escolar. Los planteamientos de la integración escolar pueden contribuir al logro de la calidad educativa específicamente en el indicador de equidad.

 

Hablar de calidad educativa es remitirse a un concepto lleno de virtudes por su origen cuantificable; en la actualidad este concepto está presente en todos los documentos emanados tanto de la SEP, como de las diferentes instancias de gobierno en materia educativa. Este hecho acusa dos fuentes de origen, por un lado la imperiosa necesidad de intervenir las prácticas vigentes y, por el otro, la posibilidad de construir una práctica que incida directamente en el proceso cotidiano y permita tener mejores productos educativos.

 

En cuanto a adoptar una perspectiva globalizadora que dé prioridad a la detección y resolución de problemas interesantes para los niños/as y que ayuden una educación de calidad que contribuya a poner en marcha un proceso activo de construcción de significados que debe partir necesariamente de la motivación y de la implicación de los más pequeños.

Los contenidos de la etapa de Educación Infantil en una perspectiva globalizadora supone proponer a los niños/as secuencias de aprendizajes, elaboración de proyectos y resolución de problemas que hagan posible o, mejor aún, que requieran el concurso simultáneo o sucesivo de contenidos de distinto tipo (relativos a hechos, procedimientos y actitudes) y/o contenidos propios de distintos ámbitos.

PERSPECTIVA HISTORICA

Creo que al fin y al cabo y desde el punto de vista de cómo se desarrolla y funciona la inteligencia en la vida real del niño, las implicaciones pedagógicas son mas amplias en el campo socio-afectivo que en el campo cognoscitivo, en c consecuencia empezare por el primero. Sabemos que en la educación se desarrolla el ámbito socio-afectivo ya que este es de gran ayuda para el niño porque le ayuda a que se relacione con las demás personas que lo rodean o en especifico con los niños con los que juega en su escuela o en su casa.

La educación de los niños es de vital importancia para el desarrollo pleno de los niños y además de esto les sirve en muchos aspectos mas como lo con un mayor desenvolvimiento cuando este mas grande y tenga que relacionarse con otras personas para obtener algún fin.

La visión que se tiene en la escuela como ya había mencionado antes tiene diferente perspectiva para todos los adultos, en general sin hacer excepción alguna.

Según esta perspectiva, las ideas y las conductas de las personas, así como los procesos de contraste y comunicación entre las mismas no son neutrales, de tal forma que, por ejemplo, una visión más compleja de la realidad no garantizaría por sí sola una actuación ciudadana más responsable ni la mejor consecución de los fines educativos; por tanto los procesos de construcción de significados hacia una visión más compleja del mundo serían una condición necesaria para el desarrollo de alumnos y profesores, pero no suficiente. Es necesario adoptar una perspectiva crítica, lo que implica, ante todo, reconocer la estrecha relación entre intereses y conocimiento, de manera que las limitaciones y obstáculos existentes en cuanto a la visión del mundo no se deben sólo a una visión más simplificadora de la realidad, sino que también son producto de los intereses particulares de las personas como individuos de un determinado grupo de edad, sexo, profesión, clase social, etc.; es decir, que las personas adoptamos una posición inevitablemente "interesada" ante la vida. Por lo demás, el conocimiento que responde a intereses y cosmovisiones determinadas se genera dentro de estructuras de poder que lo limitan y condicionan, lo que explica que haya concepciones socialmente hegemónicas en muchos aspectos de la vida y, concretamente, en relación con la educación. Estas posiciones hegemónicas son "el resultado de procesos de alienación e interiorización, sutilmente autoritarios, según los cuales las personas tienden a identificar tácitamente una determinada forma de pensar con la forma natural de pensar y una cosmovisión particular con la única visión posible del mundo" (Porlán y Rivero, 1998, p. 55-56; resaltado en el original). Por tanto, una concepción crítica de la enseñanza ha de basarse en una visión integradora de las relaciones entre aportaciones científicas, planteamientos ideológicos y realidades cotidianas, así como en el desarrollo de los principios de autonomía, diversidad y negociación rigurosa y democrática de significados (Grupo Investigación en la Escuela, 1991, Presentación; Porlán, 1993). Ello supone poner en primer plano la cuestión de los fines y valores, relacionándolos con la toma de decisión y con la acción.

Cuando, en algún proyecto hablamos de "pensamiento crítico", no lo entendemos en un mero sentido genérico sino, específicamente, como un pensamiento de carácter alternativo, contrahegemónico y emancipador, concebido desde la"teoría social crítica"; nuestra concepción es, por tanto, deudora de las aportaciones de la Escuela de Frankfurt, y especialmente de Habermas. Nos interesa, sobre todo, este enfoque por la atención que presta -a diferencia del marxismo clásico- al análisis de los elementos superestructurales, concretamente a la ideología y a la cultura como motores del cambio social. Por tanto, en la teoría crítica el papel de la educación resulta fundamental, pues sólo a partir de la toma de conciencia de la situación histórica puede el hombre liberarse de la servidumbre impuesta por la razón dominante y de la estructura de poder que la acompaña, pudiendo tender hacia una "utopía racional".

Una verdadera "ciencia social crítica" es la que busca el "interés emancipador" (Habermas, 1968a). En efecto, según la "teoría de los intereses constitutivos del saber", de J. Habermas, todo conocimiento -también la investigación social, y, por tanto, la investigación educativa- responde a distintos intereses humanos. Habermas distingue el "interés técnico" (dirigido al control y a la regulación de los objetos, al cual corresponde la ciencia empírico-analítica), el "interés práctico" (que busca el entendimiento humano e informa la acción a partir de las ciencias hermenéuticas) y el "interés emancipador" (presidido por un razonamiento dialéctico que supera a los anteriores y permite alcanzar la autonomía y libertad racionales y la emancipación de las personas respecto a las falsas ideas y a las formas coercitivas de la sociedad). Y, en este sentido, la educación puede ser concebida como "crítica" en tanto en cuanto busca la emancipación y la transformación social (Carr y Kemmis, 1983; Kemmis, 1986; Gimeno Lorente, 1995). Pero para ello una "teoría crítica de la enseñanza" debe partir, ante todo, de una profunda reflexión acerca de los fines de la educación, reflexión tanto más necesaria en momentos, como el actual, de transición del sistema educativo, en que se corre el riesgo de que la parafernalia curricular corra un tupido velo sobre las cuestiones radicales (de raíz) de la educación (vid. Delval, 1990). Como ciencia social crítica, la educación sirve para organizar "los procesos de ilustración", es decir, la reflexión y la toma de conciencia acerca de la realidad social dominante, lo que debe servir de base para la construcción de alternativas deseables y, en definitiva, para llevar a la acción (Carr y Kemmis, 1983). Todo lo cual confirma la naturaleza inevitablemente ideológica y necesariamente política de la educación.

El actual sistema escolar ofrece resquicios que permiten actuar en él incluso frente a la dinámica reproductora dominante, puesto que en ese sistema -y en la actual sociedad- conviven dialécticamente las tendencias reproductora y transformadora. Y en esta dialéctica es donde tiene que centrar sus esfuerzos un proyecto crítico.

Desde una perspectiva crítica de la educación, ésta debe tener como finalidades fundamentales que los individuos se conozcan mejor a sí mismos y conozcan mejor la lógica de la sociedad en la que están inmersos, lo que les debe permitir la reflexión y la toma de posturas ante la acción. Desde esta toma de posición se huye, pues, tanto de la supuesta "neutralidad" de la educación, tan cara a las posiciones tradicionales, como de un nuevo "adoctrinamiento". Emancipación (individual y social), compromiso y transformación social se convierten, así, en finalidades básicas de todo proyecto educativo crítico. La enseñanza, y más aún la de las ciencias sociales, se convierte así en una "formación social de ciudadanos críticos", con un fuerte peso de las dimensiones ética y política (Ruiz Varona, 1997; vid. también Rozada, 1999).

El objetivo de esta educación crítica iría, por tanto, más allá de la transmisión de unos conocimientos concretos -aunque también es fundamental trabajar un conocimiento crítico y emancipador frente a un conocimiento convencional-, dirigiéndose a la construcción de una "democracia crítica", que haga compatible la libertad individual y la justicia social, y que se base en la intercomunicación, el debate y la reflexión compartida (Ruiz Varona, 1997). En este sentido, democracia (entendida en profundidad, no como mera democracia formal) y educación están íntimamente vinculadas, pues la educación mejora las potencialidades de las personas, convirtiéndose en un instrumento para generar capacidad de "pensarse a sí mismos" y de dirigirse en la acción, lo que habilita a los individuos para una construcción social deseable a través de la construcción de sí mismos. Por tanto, la educación puede transformar la democracia vacía (basada en la participación formal y en la cumplimentación de una serie de actuaciones) en una verdadera democracia, como "cultura enraizada en la mente y en los corazones de los ciudadanos"; y en esa democracia, a su vez, la función de una "teoría democrática de la educación" no sería tanto "reproducir una concepción fija" de esa "buena sociedad", sino "mostrar cómo la educación puede capacitar a todos los ciudadanos para participar en el proceso de debate por el que la sociedad a la que pertenecen- incluido el sistema de educación- es reproducida y transformada" (Gimeno Sacristán, 1998, p. 20).

Habría que recuperar, pues, hoy la tradición crítica, para reclamar, ante todo, una verdadera "cultura democrática" en la escuela (Touraine, 1994), entendiendo -como ya señalaba Dewey- que la cuestión central de la democracia, desde el punto de vista de la educación, "más que una forma de gobierno o un conjunto de aprendizajes que preparen para el futuro, [...] es vivir en el presente -y en el presente de la escolarización- situaciones de vida democrática" (1916, p. 95 de la versión castellana, 1946 ). Esta recuperación es tanto más necesaria en una sociedad en la que la globalización económica y la mundialización de un modelo cultural dominante a través de las redes de información están dando lugar a una individualismo cada vez mayor, que aumenta la separación entre la realidad experiencial de cada ciudadano y el desarrollo, cada vez más formalizado y menos participativo, de la vida pública. En esta situación de crisis de la democracia, que afecta, por supuesto a las instituciones escolares, la propia escuela es una plataforma adecuada para profundizar en la idea misma de democracia, si se superan las limitaciones impuestas por la racionalidad tecnocrática dominante en la teoría y en la práctica de la administración educativa (Rizvi, 1993).

Además de profundamente democrática, una educación crítica ha de ser "contrahegemónica" y "emancipadora", entendiendo la emancipación no sólo como proyecto político liberador de las conciencias, con respecto al yugo de lo irracional y acientífico, sino también como transformación y reconstrucción social. En esta línea P. Freire (1974) habla de la "educación como praxis", es decir, como reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo, y M. Apple (1996) de "alfabetización crítica". Y en parecido sentido habría que entender el planteamiento de H.A. Giroux (1990 y 1992) de que la educación, aunque quizás no pueda cambiar las relaciones sociales y económicas, sí puede ayudar a que los cambios que se produzcan en estas relaciones se desarrollen en la dirección de la "liberación" (cfr. Martínez Bonafé, 1996).

La posibilidad de una educación emancipadora se fundamenta en el supuesto de que, junto a la función reproductora del sistema escolar destacada por la sociología crítica, se puede dar -se da, de hecho- la "resistencia", la defensa de una alternativa contrahegemónica. Así, desde una perspectiva crítica, se puede admitir que en el contexto escolar se da una lucha entre el conocimiento oficial, que representa a la cultura dominante, y otros conocimientos alternativos, que recrean distintos significados y valores culturales. Y esa tensión dialéctica proporciona espacios de maniobra para proyectos alternativos. Ahora bien, la búsqueda de esos espacios de maniobra y la planificación y actuación en los mismos debe basarse en el conocimiento del grado de disonancia existente entre el conocimiento oficial dominante y el conocimiento alternativo, pues resulta relativamente fácil introducir en el sistema cambios superficiales que no amenazan las estructuras existentes, pero no es fácil abordar el cambio de las estructuras profundas, y fundamentales, de la enseñanza (Bolívar, 1996). 


CONCLUSIONES

La educación es de gran importancia para todas las personas del mundo sin hacer excepción alguna, ya que esta le ayuda al niño ha interaccionar con las demás personas y ha desarrollarse.

Lo que me parece importante de mencionar es que la educación depende en gran parte de cuanto dinero destina el gobierno para la educación, tanto infantil, como los otros niveles; pero como sabemos esta inversión que se hace a la educación es deficiente por lo tanto no existe una buena  calidad educativa.

 

En algunos países ni siquiera cuentan con un lugar establecido para estudiar, solamente cuentan con alguna casa de alguna persona perteneciente a la comunidad.

 

El dinero que existe en el gobierno esta mal distribuido ya que lo utilizan para sus necesidades personales de los “políticos” esto ya lo sabemos todos aunque algunos siguen con una venda en los ojos lo cual no les permite ver en realidad como es que los “políticos” o el gobierno maneja el tema de la educación en México.

BIBLIOGRAFÍA

 

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Magisterio del Río de la Plata, Argentina 1995.

 

2.Brenson, Gilberto y Sarmiento, Mercedes; La facilitación de procesos sinérgicos (libro de láminas) Edit. Fundación Neo-humanista, Colombia (sfe)

 

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5.Mendes de Campos, Luiz H.; Los métodos activos e la enseñanza, en Desarrollo del Potencial

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